martes, 29 de abril de 2008

AHORA QUE ESTOY TRANQUILO


Ahora que estás tranquilo, que has hecho un respiro en medio de las obligaciones diarias, aprovecho para decirte unas palabras:
He estado observando como te comportas últimamente y no pude evitar sentirme identificado, es extraordinario cómo me recuerdas a mí mismo aún en los detalles más pequeños.
Veo que con el correr de los años has logrado ser imprescindible en el trabajo, o al menos has convencido a todos de que es así, y cuando te veo contestar el celular en medio de una reunión de amigos, al ver tu cara de fastidio al verificar que es un llamado desde la oficina y que decides contestar de todos modos, me doy cuenta que vos también estás convencido de ser irreemplazable.
Diariamente te veo correr de un lado a otro, acarreando a tus protegidos de aquí para allá, escuchándolos a pesar de la hora, alzándolos a pesar del dolor de espalda, haciendo propias las presiones y obligaciones ajenas, por amor, llenándote de obligaciones que hacen tu rutina cada vez mas pesada, convenciéndote que de que no tienes opción, que no hay salida, que debes estar, porque es lo que se debe hacer. Siempre.
Te cuesta decir que no, por eso inventas excusas para decir que “no puedes” en lugar de que “no quieres”, porque la culpa y el cargo de conciencia por no querer cargar mochilas ajenas perece ser más insoportable que la mochila en sí misma.
Debo agregar que he notado tu asombrosa capacidad a la hora de inventar justificativos cuando decides hacer lo que te gusta, tratando de convencer a los demás, por ejemplo, que el merecido viaje de vacaciones “no fue para tanto”, que de todos modos “llovió cinco de siete días”, que te aburriste, que extrañabas volver a casa, al trabajo, a los afectos, a las obligaciones.
Quería decirte, y espero no te ofendas, que pienso que sos cómico, caricaturesco, y que te ves absurdo desde donde yo estoy ahora.
Reconozco que a pesar de haber estado entrampado como vos en algún momento, hoy me doy cuenta del desperdicio que significa tomarse las cosas tan en serio, y que ahora que las reglas son totalmente nuevas y que mi chance ya ha pasado, quiero mitigar la amargura de tal verdad tratando de despertarte a vos del sueño del que yo no pude salir.
Te cuento que desde acá las cosas son más leves, no hay cuerpo y la conciencia se funde, se pierde, acá ya no importa, no hay tiempo, no hay peso.
Desde aquí pude ver como todos los que aún permanecían, y que en aquél entonces solía mentirme ser esencial para ellos, siguieron sus vidas después de mí. Algunos mejor, otros igual, otros peor, pero nuca por causa de no estar yo entre ellos.
Reconozco que hubiera querido tener esta lucidez antes, te la cedo ahora, para mi ya es tarde y el telón cerrado ahoga los aplausos de la obra teatral cuyo acto final ya ha terminado.

lunes, 21 de abril de 2008

INCOMPLETO


Voy a sembrar duendes en la maceta, pues las plantas que ya están no dejan lugar para otras y nada crece en la sombra.

Siembro duendes que las cuiden, que entretengan mis gatos en las largas horas trabajando lejos de allí.

Duendes que crezcan, conversen y proliferen para que al volver pueda poner mas platos y así dejar de comer solo cada noche.

Duendes que esperen mi regreso, que me extrañen, como los gatos, como las plantas, como extraño las tardes compartidas, como yo te extraño desde esa última charla inconclusa que me llenó de ausencias.

jueves, 10 de abril de 2008

SOBRE GUSTOS


Lo haces porque piensas y crees que te gusta
Pero en realidad lo que te encanta es que te guste hacerlo
Es el cómo te ves mientras lo haces
Cómo te ven mietras lo haces
En realidad no te gusta hacer lo que haces.

Si sabes porqué te gusta
En realidad no te gusta
Lo que te gusta no necesita un porqué.

Si esperas algo a cambio
En realidad no te gusta
Lo que te gusta no necesita premios.

Si te cansas
En realidad no te gusta
Lo que te gusta te llena de vida.

Si quieres contárselo a todos
En realidad no te gusta
Lo que te gusta es un placer íntimo.

Si debes trabajar para llegar a disfrutarlo
En realidad no te gusta
Lo que te gusta está con vos desde siempre.

Si no sabes si es lo correcto
En realidad no te gusta
Lo que te gusta no necesita ser correcto.

Si te aburre hacerlo
En realidad no te gusta
Lo que te gusta es siempre nuevo.

Si necesitas que lo entiendan
En realidad no te gusta
Lo que te gusta es incomprensible.

Lo que te gusta no necesita explicación, razón, fundamento o premio, es absurdamente racional, alocadamente tranquilo, superficialmente profundo, oscuramente luminoso, silenciosamente estridente, suavmente áspero, duramente blando, todo y nada; simplemente se regicija en serlo, en estar, mientras dura, pues simpre se termina, hasta la próxima vez…

viernes, 28 de marzo de 2008

IDEADO


Es importante que defienda mi idea sobre el problema que tenemos ahora entre manos, ya que si dejase pasar de largo mi punto de vista, quedaría como una persona poco confiable, ya que parecería que me da lo mismo pensar una cosa u otra, es decir, yo sostengo que las ideas te definen como persona, pero eso si, lo que pensamos no es todo lo que somos, pero puede dar una idea aproximada de lo que se puede esperar de cada uno, de ahí que sea importante mantenerme firme en esta postura, aún cuando eso me imposibilite de entender tus mociones, o sea, que lo que hago no sólo es por lo que expongo, sino también como una expresión de fidelidad hacia mi mismo, sin embargo, puede que habiéndolo puesto en estos términos nuevamente suene a que lo único que soy es una maleta cubierta de calcos de todos los lugares a los que ha ido, ya que reconozco que mis ideas no son tan mías, pues ya estaban acá antes que yo naciera, pero con el tiempo me di cuanta que lo que sí es original en mí es la selección que he hecho de ellas, aunque eso no sea todo lo que soy, por eso la idea de la valija, pensando que lo que postulo esta por fuera, es lo que se ve, en el orden que yo lo pongo, pero adentro es otra cosa, es más claramente quién pienso que soy, perdón, quién “siento” que soy, pues si fuera el pensar, quedaría por fuera de la maleta, o sea que lo que siento ser se asemeja a lo que soy.
Como la valija esta cerrada y no entra luz, no se bien que forma tiene ni como relacionarme conmigo de una manera sencilla.
Por eso insisto en las ideas, para distraer la atención de la incertidumbre interna y olvidarnos de que hay un profundo mas amplio que la carcaza pero que no se puede pensar ya que sino desaparece, se hace bidimensional, como los calcos.
Tal vez si abriéramos las maletas podríamos entendernos, pero perderíamos coherencia con la imagen que tenemos los unos de los otros, desatando un caos en este mundo que es tan ordenado, claro, bien aceitado y eficiente.
Si nos callamos por ahí nos entendemos.

lunes, 17 de marzo de 2008

CAMBIO DE ESTACION


Al comienzo de la primavera, cuando iba a guardar la ropa de abrigo en el placard salieron tres esqueletos, creí poder distinguir dos amigos de infancia y una tía abuela. Todos clamando por ser vestidos de carne nuevamente, bamboleándose torpemente en la habitación, chocándose las cosas, tropezándose con la cama, acciones entendibles en seres de cuencas vacías, pensé, pero ellos seguían sin parar de gritar, sacudiendo sus huesudos brazos, tocándome, reclamando, implorando.
Luego de meditar un poco las cosas y cobrar conciencia sobre el escaso tiempo que tenía para dedicarles si es que permitía que volvieran a mi vida, lancé un álbum de fotos viejas dentro del placard. Como esperaba, los tres partieron tras el objeto preciado, sabía yo cuál era la debilidad de estos recuerdos color sepia, y juro que estuve apunto de reírme cuando te vi entrar por la puerta. La ropa en andrajos, los ojos hundidos y las facciones fluctuantes debido al tiempo que hacía que no nos veíamos. Entonces hiciste tal gesto que por un momento pensé que podías verme a través de los ojos ya secos. Quise sonreír en honor a la familiaridad, a las cosas vividas juntos, al tiempo que pasé extrañándote hasta que me olvidé de pensarte, pero sólo salió una mueca torva.
A continuación, con mucha tranquilidad, te quitaste los zapatos, la vestimenta, la piel, la carne, el cabello y los ojos quedando desnudo delante de mi: Huesos bancos, huesos puros, huesos indiferentes, sin dueño y sin identidad.
Luego, lentamente entraste al placard y cerraste la puerta tras de ti.

jueves, 13 de marzo de 2008

CARA y SECA


Puedes mirar, medir, pesar, tocar y describir con un pequeño margen de error a una rama de árbol, y esto es posible gracias a que en más de su 90% está muerta. El interior es tejido muerto, el exterior también, lo vivo es una pequeña lámina por donde circula la savia entre ambas partes.
Si quisieras arribar a certezas con un brote recién salido y poder predecir las mismas características en la rama que algún día será, el margen de certeza disminuiría considerablemente. Una rama nueva tiene casi un 100% de tejido vivo.
La vida crece en la incertidumbre, la muerte es estática y certera.
Cuanto más seguridades tengas sobre quién sos, que quieres, que crees, qué te gusta, más predecible serás y menos factible de cambio.
Las reglas son cosas que una vez concebidas dan estructura al árbol, le permiten estar de pié, sostienen la vida, pero son aspectos muertos.
Cuanto más pasa el tiempo, más crece el árbol y más tejido muerto necesita para sostenerse.
Ambas cosas son necesarias, la vida y la muerte, en un equilibrio dinámico.
La vida es incómoda, movediza, luchadora, irracional, salvaje y busca conquistar espacios nuevos.
La muerte es tranquila, quieta, pacifica, racional, doméstica, no quiere nada y nada pide, simplemente se regocija en estar.
¿Cuánto de vivo y de muerto llevas contigo?

miércoles, 5 de marzo de 2008

EXPLICACION


Intuición: En psicología y las ciencias cognitivas, se le llama intuición al conocimiento que no sigue un camino racional para su construcción y formulación, y por lo tanto no puede explicarse o, incluso, verbalizarse. El individuo puede relacionar ese conocimiento o información con experiencias previas, pero por lo general es incapaz de explicar por qué llega a una determinada conclusión. Al no haber un proceso previo de razonamiento, no es analizable ni posible de explicar o desmembrar. Las intuiciones suelen presentarse más frecuentemente como reacciones emotivas repentinas a determinados sucesos o sensaciones que como pensamientos abstractos elaborados.
Algunos teóricos creen que la intuición es un conocimiento inconsciente que provendría de zonas del cerebro que no están asociadas con el pensamiento racional. De ahí la imposibilidad de expresarlo en términos de razonamiento y su mayor afinidad a las emociones y al pensamiento no verbal.
Te intuyo, no preguntes…