miércoles, 9 de septiembre de 2009

LA HISTORIA SIN FIN



Uno nace y muere un millón de veces y cuanto más lo hace, menos teme al ultimo trance. Son un millón de ciclos ocultos al ojo distraído.
¿Quienes somos nosotros para calificar y clasificar, quién nos hizo creer que nacimos con una brújula que respeta caprichos y modas pasajeras?. ¿Será tal vez, el mismo que nos proclama por encima de la naturaleza, de los latidos, de los calores y colores, ese que dice que el alma está por encima del cuerpo, que la mente lo es todo, los sentimientos por otro lado, el cuerpo desmembrado y las acciones extraviadas?
¿Porqué llenas la sala de dudas?, ¿porque invitas al vampiro a cruzar tu puerta?, ¿A quién le temes y porque?...
Hoy el espejo te ha desorientado, te ha hecho sentir vulnerable, pues estás en medio de una de las tantas muertes que esperan por vos para ser vividas, una muerte más, una de las tantas...
Ya lo has hecho antes, sólo que no lo recuerdas, pues no podemos pasar de una vida a otra arrastrando equipaje de la anterior, sino la vida no es vida y la muerte tampoco es muerte...
No tengas miedo, dejate sentir, en cada pulsación, cada respiro y ese nudo que ata a lo que está ahora tan lejos...

Mil soles llevas en tu espalda y muchas lunas quedaron atrás en la bruma, te suena raro porque no sabes lo que sabes...

Dejate morir para poder vivir... una vez más.

miércoles, 26 de agosto de 2009

ESA CLASE DE AMOR



Cuéntenme a mi sobre amores ingratos…
Las personas llevamos siglos escribiendo sobre princesas despechadas y príncipes convertidos en sapos, Romeos, Julietas, Marilynes y Elvises que se mueren antes que el tiempo los alcance, antes de que los lipocitos crezcan en lugares inconvenientes, antes de las canas, ellos nos hablan de que el amor perfecto existe y al caer en la ilusión de tan tentador discurso se nos olvida que lo que dicen, lo dicen por estar bien muertos y enterrados.
Amores ingratos, de esos que te tiran al piso, que hacen que te explote la bilis y te deje una sensación de haber estado haciendo el papel de pelotudo para nada durante mucho tiempo.
Esos amores que cuando finalmente te das cuenta de lo ocurrido sientes como si estuvieras despertando de una pesadilla y te preguntas sobre quién era ese tipo que estaba tan “opa” dentro del sueño.
Yo conozco de esos amores, justo ayer me desperté y no fue nada bonito…
Estaba absorto, estuve hechizado, absorbido, atontado.
Si querido lector, ayer recién me di cuenta de lo enamorado que estaba del tipo “bueno de mi”…
Tan enamorado estuve del “bueno de mi” que lo presenté en sociedad hace mucho y a todos los demás les pareció tan encantador que siempre preguntaban por él y no por mi, o sea yo, el yo real quiero decir…
Así que si estaba enojado no lo podía estar, si estaba triste no lo podía demostrar, si quería mandar a la mierda a alguien (y juro que muchos se lo merecieron) no podía, pues iba a traicionar al “bueno de mi”.
Ya no me acuerdo cuando nos conocimos, pero a estas alturas ya no importa.
Mi hermana llama y pide hablar con él, ya que, a diferencia de mí, él puede escuchar por horas sin cansarse… a Rafaél también le va mas la relación con él porque le sigue prestando plata a pesar que nunca se la devuelve, a mi mamá no le discute nada, con papá se queda callado y acata todo, con mis jefes hace horas extra aunque no se las reconozcan ni se las paguen… y así…
Estoy devastado.
Tanto amé al “bueno de mí” que me olvide de mi mismo.
Hoy hace apenas un día que lo enteré y todos me odian, dicen que yo lo maté, que le quieren de vuelta, que no me soportan, que debiera ser yo quién ocupe su lugar en el cementerio…
Fue mucho tiempo juntos así que le perdoné todo y he comenzado a extrañarle.
Pero eso no significa que vaya a devolverle la vida.
Amores ingratos, cuéntenme a mí sobre el tema…

viernes, 7 de agosto de 2009

EL REY MIDAS 2009



El antaño incomprendido, triste y culpógeno rey cuyo “áurico” tacto le impedía comer, beber y por el cual quitó la vida su amada hija convirtiéndola en estatua de valioso metal, hoy cuenta otra historia bien distinta:
Se compró guantes y usa condón.
Sale en todos los medios.
La gente quier ser como él.
Las mujeres hacen cola para cederles sus favores.
Los empresarios lo envidian.
Es un modelo social por encima de cualquier paparruchada zurdita.
Es el que ven tus hijos todos lo días.
Es a quién imitan.
Es un ganador.
Vos que trabajas sos un “looser”.
Plata sin esfuerzo.
Plata, plata, plata…
Que bien lo pasa Don Midas.

martes, 14 de julio de 2009

CONFESO VIOLADOR



Recién me vengo a dar cuenta y al hacerlo me siento bastante tonto.
Había sido engañado desde chico y recién ahora descubro este artilugio maligno metido bajo muchas capas de educación formal, pero claro, no ha sido fácil, antes tuve que pasar por la tristeza y la desazón, algunos sentimientos de culpa y la repetida sensación de ser un inadaptado social…
Admito, me creí todo el rollo por mucho tiempo.
Soñaba con mi casa propia con un patio grande, lleno de árboles frutales; añoraba una vista de los cerezos, ciruelos y almendros en flor… una huertita, pasto verde.
Sufría en cada imposibilidad de llegar, cada revés, pues nada se podía, no alcanza la plata y no había herencias ni loterías que vinieran a rescatarme, a hacer real el doliente sueño de tan larga espera.
Paradójicamente, de chico, no me gustaba ir al campo, mi papá solía ir a cazar y pescar, a mis dos hermanos les apasionaba, a mi me aburría de sobremanera, no lo entendía, estaba prácticamente imposibilitado del goce que les veía compartir a ellos, como quién observa tras de un vidrio.
“¿Y de donde saqué yo tan campestre idea de felicidad?”, me pregunté un día.
Este fue el comienzo de la madeja que tuve que desandar para llegar a develar la cruenta realidad: Se trataba de un sueño prestado.
Una prótesis, algo que parece tuyo pero no es, algo que si no preguntas sobre ello pasa desapercibido ante los demás e incluso ante vos mismo… como los dientes corona y los huesos de platino, te olvidas que no son tuyos, que nunca lo fueron.
Hoy vivo en la ciudad más arbolada del mundo y cuando llega la época de la floración de los almendros, ciruelos y cerezos tengo un millón de árboles para apreciar, para gozar en su belleza inexplicable y desde que develé el engaño suelo salir sólo para verlos, sin horarios, sin apremios.
“pero no son tuyos”, se apura a decir una vocecita.
“¿Y que en la vida realmente lo es?” respondo.
Entonces a la “propiedad privada”, (concepto fundamental en el desarrollo de nuestra cultura que buena o mala nos trajo hasta aquí) le hago un “ukelele” grande como una casa y violo su mandato una y otra vez sabiendo que lo que pudiera ser de otro en términos legales es de todos en un plano mucho más sutil y agradable de ser habitado.
No necesitaba patios de ensueño…
Sólo necesitaba abrir los ojos.

martes, 7 de julio de 2009

CONSIDERACIONES DESDE ABAJO



Un día el pozo se cansó de sí mismo o de lo que él creía que era.
Tranquillo, quieto, con la bocaza abierta hacia el cielo, el más grande exponente en materia de divina providencia.
Si el viento, el zapato de algún transeúnte o un perro callejero hacían el movimiento adecuado, él tenía la suerte de que alguna cosa tirada podía llegarle para de ese modo cubrir una parte de la horrenda necesidad que el creía ser.
Eso era, la necesidad hecha piel, carne y le dolía como el diablo.
Días enteros de expectación, boca arriba, nubes pasajeras, lluvias, sol, todo desde la primera fila, todo transcurría y nada le era propio, excepto, claro, lo que llegaba por gracia ajena a llenar sus fauces.
Varias veces ocurrió que se había sentido lleno, es decir, objetivamente lo que sea que había caído dentro le había llenado hasta el borde… en esos momentos, al agujero, todo le daba vueltas pues no podía concebirse así mismo como el creía ser… o sea, un hueco lleno deja de ser hueco, entonces, cuando él estaba repleto, lo cual le ponía contento, se daba cuenta que dejaba de ser él mismo, es decir, pensaba que habría alguien diferente de él que estaba feliz, pues él ya no era él, consideración que lo hacía trastabillar en su contento… La sensación encontrada duraba hasta que alguien le destapaba de nuevo…
Al parecer era más útil vacío que lleno, sino no se explicaba porqué no lo dejaban llenarse, desidentificarse y extinguirse de una buena vez.
Las cosas que caían dentro suyo eran valoradas por el espacio libre que quedaba en torno a ellas, no por ellas mismas, es así como los pozos miden las cosas: Por lo que falta. Si, llena bastante, pero acá falta esto, lo anterior me ajustaba más aquí que allá, no es suficiente, falta esto otro, y así…
Por eso a las cosas no les gusta estar dentro de los pozos…
El hueco soñaba que algún día algo llegaría y lo llenaría hasta el tope y que él, sin dejar de ser él (un pozo), podría ser feliz lejos de la acuciante necesidad que le atormentaba desde que tenía conciencia.
Tal cosa no era posible, un hueco lleno, como dijimos, deja de ser un hueco.
Pero el pozo hacía oídos sordos a las razones, después de todo era solo eso, una ausencia, un orificio, algo que vive necesitando, algo que no es y que, cuando finalmente cree alcanzar la meta de realizarse plenamente, es precisamente cuando se extingue para dejar de ser.